La reconversión que viene será por el agua

Desde la noche de los tiempos, el ser humano es fruto de la escasez. La falta de alimentos, refugios o tratamientos para las enfermedades han dibujado su día a día durante miles de años. Solo hace pocas décadas que vivimos en la sobreabundancia. Pero de pronto nos hemos despertado. Y como en aquellos lejanos días, volvemos a preocuparnos por lo más esencial, el agua; y por su carencia, que en España es un problema acuciante. La Comisión Europea advertía en marzo pasado que grandes zonas de nuestro reciben menos de 200 milímetros de agua dulce al año, cuando la demanda es entre tres y diez veces superior. Esto impacta en la población, pero también en la economía española y en sus empresas. Sobre todo en aquellas que son muy intensivas en el uso de este recurso. Pensemos en las agroalimentarias, textiles, turísticas o químicas. Y si tenemos en cuenta que ya sufren las consecuencias de un consumo anémico, ¿podrán sobrevivir a esta nueva vuelta de tuerca?

Los expertos de KPMG lo resumen en seis concisas palabras: “Sin agua, ni producto ni negocios”. Al fin y al cabo, este elemento interviene en los procesos de producción de la mayoría de las industrias. La primera consecuencia es que encarecerá sus artículos y servicios. Pero llegan las cuestiones. ¿Pagará el consumidor, una vez más, esta resaca económica del agua? ¿Qué empresas y cómo se verán más afectadas? ¿Tendrá una repercusión directa sobre la riqueza nacional?

Algunas de las respuestas residen en la arena de la playa. Convertido el turismo, junto con las exportaciones, en el gran motor de la prosperidad de esta vieja piel de toro, que “en determinadas zonas costeras, con mínimas precipitaciones, algunos hoteles consuman entre 300 y 500 litros de agua por habitación y día es un problema económico de primer orden”, valora José Luis Blasco, socio de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG. Y reconoce que hay bastante preocupación en las empresas del sector.

La agricultura se lleva el 70% del consumo de este elemento en España

No es para menos. En la gestión correcta o incorrecta de este elemento muchas compañías se juegan su supervivencia. “Las empresas más expuestas a este riesgo hídrico son las que captan el agua del entorno natural [pozos y aguas subterráneas] y no de la red pública”, advierte Ángel Teso, director de Medio Ambiente de Exeleria. Y estas, en principio, son la gran mayoría. Empezando por la industria química —que es la principal consumidora de agua (con permiso de la agricultura) de este país—, la cual utiliza, según datos de 2008 del Instituto Nacional de Estadística(INE), más de 500 millones de metros cúbicos anuales, de los que 450 millones son de captación propia. Le siguen la actividad papelera (por encima de 300 millones de metros cúbicos anuales, casi todos de captación propia) y el sector de alimentación y bebidas (más de 200 millones anuales y un 65% de recursos naturales).

Pero este es el entorno macroeconómico donde sucede el viaje del agua, el detalle nos lleva a compañías como Coca-Cola, que se enfrentan a este elemento como a un desafío. “La escasez y su coste nos impactan mucho”, admite Juan José Litrán, director de relaciones corporativas del refresco azucarado. También avanza el volumen (6.213 millones de litros) que consumen al año las plantas españolas. Una cifra elevada que revela el manejo de un elemento muy sensible. Tanto es así que guardan reservas propias para evitar que la producción se detenga, por ejemplo, en caso de catástrofes.

La estrategia de la firma de Atlanta es clara: reducir el consumo. Algo complicado. De hecho, este ejercicio tenía el objetivo en nuestro país de rebajar un 20% este gasto frente a 2004. Sin embargo, ante la dificultad —que la propia empresa reconoce— de alcanzar la cifra han prorrogado el plazo dos años. Por si se lo están preguntando, Coca-Cola en España gasta 2,08 litros de agua para producir un litro del refresco. La media mundial es de 2,16 litros.

Estos números ponen en contexto la fragilidad de las empresas frente al agua y cómo la sociedad permite pocas frivolidades con ella. Muchos recordarán el mal trago que la propia Coca-Cola pasó en Inglaterra cuando en 2004 se supo que utilizaba el agua de la red (algo permitido) para algunas de sus aguas envasadas. “Cuando a una compañía de refrescos se le critica no es por el precio del agua, sino porque está compitiendo por ese recurso con la población, que lo reserva para su consumo”, advierte José Luis Blasco, de KPMG. Y precisa: “No es un problema que afecta solo a la cuenta de resultados, va más allá. Hablamos de un déficit de legitimidad. Es el cuestionamiento de su propia actividad en esa zona o país”.

Esta reflexión nos advierte de que si no se gestiona con diligencia el agua, y sus beneficios, esta se escurre entre los dedos. “Las compañías que menos consuman estarán mejor situadas en el mercado”, apunta José Luis Blasco. Y es en este momento cuando entra en escena el precio. En España un metro cúbico de agua costaba en 2010 (según el INE) una media de 1,51 euros, mientras que en Dinamarca o Alemania oscila entre cinco y seis euros. La diferencia es que los precios nórdicos recogen los costes reales de reciclaje y tratamiento. Así que nadie lo dude, poco a poco nos acercaremos a esa Europa más cara. “¿Tiene algún sentido que en Cataluña el gasto por habitante y año en telefonía móvil sea de 400 euros y el de agua no supere los 80 euros?”, se cuestiona Albert Martínez, director de Agbar (Aguas de Barcelona) en esa comunidad autónoma.

La compañía Coca-Cola consume 2,08 litros de agua para producir uno de refresco

Llegados a este punto “es evidente que hay exceso de demanda y los precios del agua tendrán que subir. Las tarifas tienden a aumentar por encima de la inflación y, por ejemplo, en América del Norte y el sureste asiático ya muestran incrementos de dos dígitos”, analiza Philippe Rohner, gestor del fondo de inversión especializado en agua Pictet Water. Y añade: “A largo plazo, el precio del agua aumenta de media al año más rápidamente que el petróleo y con menos volatilidad”.

Pero lejos del frenesí industrial, la gran esponja del agua en España es la agricultura, que se lleva el 70% del consumo. El INE nos cuenta que en 2010 (últimos datos que maneja) el campo consumió 16.118 hectómetros cúbicos de agua de regadío. Un 1,3% más que el año anterior. De ese volumen casi la mitad lo absorbieron los llamados cultivos herbáceos (cereales, leguminosas, arroz, maíz y plantaciones forrajeras). Sin duda es aquí donde más se notan los efectos de la escasez. Y su repercusión en el sector agroalimentario es palmaria. Andrés del Campo, presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), los recita como quien recurre a un doloroso mantra. “Importante pérdida de competitividad y de riqueza agraria, cambio de los cultivos de regadío por los de secano —que tienen menos necesidades de agua y energéticos, pero a la vez también un rendimiento cuatro veces inferior—, caída de los ingresos brutos y una disminución de la mano de obra adicional”.

La tierra es muy sensible al clima, a la demanda y a los gastos, y si bien la introducción de nuevos sistemas de riego localizado han ahorrado cerca de 2.000 hectómetros de agua al año, “también necesitan un mayor consumo energético, por lo que los costes de producción se han disparado”, denuncia Andrés del Campo.

Esto es lo mensurable, porque este elemento también esconde un lado menos transparente. Los expertos hablan con preocupación del problema del “agua oculta”. “Cuando importamos uvas, pensemos en Chile, lo que realmente hacemos es importar el agua que contienen y esta no sabemos en qué condiciones se ha extraído o de dónde”, advierte Gustavo Duch, coordinador de la publicación Soberanía alimentaria. “Lo único cierto es que es una forma de hacerse con los recursos de otras poblaciones”.

El precio de este líquido aumenta de media al año más rápido que el petróleo crudo

Como vemos, pocos elementos nos aparecen estos días tan vitales y a la vez vulnerables. Así que cuando el INE detalla que en 2010 los sectores industriales consumieron en España 675 hectómetros cúbicos, casi el 20% del total (3.393 hectómetros, en los que no se incluye a la agricultura), hay que valorar el relevante peso que tiene dentro de la economía española.

Sin embargo, Pedro Arrojo, portavoz de la fundación Nueva Cultura del Agua, cambia el paso a esta argumentación y cree que España y su economía no tienen un problema de cantidad sino de calidad. “El gran drama del siglo XXI”, asegura, “es de calidad, porque se ha quebrado la salud de nuestros sistemas acuáticos y acuíferos”. Y traza su particular topografía del desastre. La subida de 2 ºC como consecuencia del cambio climático provoca un aumento fortísimo de la evapotranspiración (el agua que necesitan para vivir) de las plantas. ¿Consecuencia? El mismo cultivo ahora consume más agua y los ríos pierden caudal. Hasta el 30% en las tres últimas décadas. Y como si fueran fichas de dominó, al llevar menos agua, cae la disponibilidad de líquido embalsado, por ejemplo, para generar electricidad. Y esto afecta a la industria.

Así lo corroboran los números de Red Eléctrica de España. Entre enero y octubre de este año, la aportación de la energía de origen hidráulico a la cesta energética del país fue de solo un 7,1%, frente al 11,2% del mismo periodo de 2011 o el 17% de 2010. En la realidad, es la séptima fuente en importancia tras la nuclear. Un puesto muy retrasado. La ecuación es sencilla. Menos agua, menos electricidad; con lo que “pierde peso una forma de generar energía relativamente barata. Lo que en parte justifica el encarecimiento de la tarifa de industria y hogares”, reflexiona el consultor independiente Enrique Alcat.

Desde luego algo tiene que cambiar en la industria, porque existen procesos que consumen una cantidad tan ingente de agua que es inasumible. ¿Cómo es posible que para producir un kilo de oro, según los datos que cita Elaine Prior, analista de Citigroup, sean necesarios 716.000 litros de agua? O que una tonelada de uranio requiera 505.000 litros. Esta aritmética del despilfarro alcanza al níquel (107.000 litros por tonelada) y al cobre (172.000 litros por tonelada). Pero también a productos tan cotidianos como un café, que requiere 140 litros de agua desde que se produce hasta que llega al consumidor, o unos vaqueros, que consumen 10.000 litros.

Solo el 0,25% del agua del planeta es potable y la mayoría está en glaciares

Porque el despilfarro es quizá el verdadero coste del agua para la empresa española. “El impacto directo debido a la subida del precio del líquido será mínimo; donde sí notarán un fuerte aumento, sobre todo papeleras, eléctricas y químicas, es en el coste del saneamiento, y este será tanto mayor cuanta menos agua tengamos en los ríos y más contaminados estén”, advierte Pedro Arrojo. Un número. Depurar dos veces el mismo litro de agua pueda costar hasta 40 veces más frente a su valor inicial en el grifo.

El agua tiene muchos enemigos, y la economía de mercado, al menos en su versión actual, ha aprendido a empaquetarla y venderla como cualquier otro activo, por esencial que sea para el ser humano. “Invertir en agua puede convertirse en un negocio en el futuro de alta rentabilidad, pues será más cara que el petróleo”, reflexiona Juan Pedro Zamora, analista de la casa de Bolsa XTB. Al fin y al cabo, cumple con la dudosa lógica del mercado. En primer lugar, es escasa. Solo el 0,25% del agua del planeta es potable. Y la mayoría se encuentra bloqueada en glaciares y permafrost. En segundo término, la demanda crece imparable. Según 2030 Water Resources Group, una división del Foro Económico Mundial, la petición mundial de agua dulce superará cuarenta veces la oferta en 2030.

Con estos antecedes, poco sorprende que haya quien propugne la creación de un mercado de futuros del agua, como ya existe del trigo o del maíz. Algo que genera también rechazo. “Un juego de apuestas sobre el agua dejará secas a las cosechas y empujará los precios mundiales de los alimentos por encima de sus máximos de los últimos cinco años”, advierte Frederick Kaufman, colaborador de la revista Nature. Para algunos es como si Wall Street quisiera transformar la madre naturaleza en un casino, con fichas, eso sí, muy rentables. Las 300.000 empresas que existen en el mundo relacionadas con los servicios del agua facturan 500.000 millones de dólares (393.391 millones de euros), solo 200.000 millones menos (157.356 millones de euros) que las farmacéuticas. La escasez genera negocio.

Tomado de: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/14/actualidad/1352916085_630235.html

 

 

Otros links: http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/scarcity.shtml

9.251 empresas registraron pérdidas en el 2015

La contracción económica del país pasó factura al aparato productivo el año pasado, cuando un total de 9 251 empresas registraron pérdidas, es decir, 201 más respecto del 2014, según los datos de la Superintendencia de Compañías. El número de empresas con saldos en rojo en sus estados financieros representó el 16% del total de firmas que entregaron balances a la ‘Súper’. Las grandes empresas acusaron el mayor golpe por la recesión. En este segmento las pérdidas sumaron USD 604 millones, repartidas entre 505 compañías. Las empresas de menor tamaño también sintieron los estragos de un año difícil. El vicepresidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha, Ricardo Flor, explica que la contracción económica ha sido fuerte en este sector desde el año pasado. De las 9 251 empresas que registraron pérdidas el año pasado, un 82% corresponde a las microempresas y pequeños negocios. Este sector no muestra signos de mejoría para el presente año. En una encuesta realizada a los socios de la Cámara, de 100 empresas consultadas, todas reportaron menos niveles de producción y ventas -entre el 20% y 80%- en los ocho primeros meses de este año frente a igual período del 2015. Para mejorar los márgenes de ganancia, los empresarios se han enfocado en innovar y reducir costos en los procesos productivos, pero las menores ventas están afectando la liquidez de las compañías. Por eso el sector empresarial planteó al Gobierno la eliminación del anticipo del Impuesto a la Renta, que no grava la utilidad o la renta de las compañías sino su operación. Aunque una firma pierda debe pagar ese tributo y eso le quita capital de trabajo, enfatizó Flor. Paola Hidalgo, directora Subrogante del Servicio de Rentas Internas (SRI), explica la lógica de este tributo. “Las empresas utilizan servicios del Estado: alcantarillado, luz, etc., entonces tiene que existir un impuesto mínimo”. Según los datos del SRI, el 65% de empresas paga un Impuesto a la Renta mayor al anticipo, es decir, de todas formas debe cancelar ese tributo. Y solo un 35% paga más por anticipo que por impuesto a la renta. Esto último será remediado con la reciente reforma tributaria que fue aprobada en la Asamblea y que aún espera la sanción del Ejecutivo. Si bien la Asamblea no aceptó el pedido de las empresas de eliminar el anticipo, sí aprobó la devolución del pago en exceso. Hidalgo explicó que las devoluciones se harán previa revisión. “La empresa que pagó en exceso pagará como mínimo la tarifa efectiva promedio de los contribuyentes. Si esa firma está bajo ese promedio no le voy a devolver. Si está por encima, entonces sí”. Pero en el escenario económico actual, el pago anticipado de impuestos significa menos liquidez para las empresas y una mayor carga impositiva. La ley vigente dice que la tasa del Impuesto a la Renta es del 22%. Sin embargo, la Federación de Cámaras de Industrias del Ecuador sostiene que las empresas que pagan el impuesto mínimo terminan cancelando el 45% como tasa efectiva de Impuesto a la Renta. Los que más perdieron El sector que más pérdidas registró el año pasado fue el petrolero y minero. El factor determinante fue la baja en el precio del petróleo a escala internacional, explica Jorge Rosas, consultor petrolero. Las compañías que se dedican a extraer petróleo tuvieron menos demanda por sus servicios y eso se reflejó en un menor número de taladros en los pozos. Por ejemplo, en julio del 2014 existían 40 taladros en operación y dos años más tarde cayó a siete taladros. Actualmente el sector espera la firma de contratos de servicios con financiamiento para los campos petroleros Sacha y Cuyabeno, lo cual se traducirá en nuevas inversiones. El segundo sector con mayores pérdidas el año pasado fue el comercial, donde el sector automotor es una pieza clave. La situación no ha cambiado este año, cuando las ventas en los siete primeros meses han caído 39% frente al mismo período del año anterior, según la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador. Las pérdidas se deben a las menores ventas por las restricciones a las importaciones y el contexto económico. Pero las pérdidas no siempre obedecen a una caída de ventas, sino a los mayores gastos de inversión, ya que se pagan intereses al banco y aumentan costos por depreciación. Jorge Mejía, gerente y socio fundador de Latamautos Corporación SA, firma que comercializa autos por Internet, aseguró que perdió USD 510 431 el 2015 por implementar el sitio web. Las pérdidas “estaban contempladas y son estratégicas”. Dice que las cifras negativas se proyectan revertir a finales del 2017. Cifras: Petróleo y minas 2015: 290 millones de dólares en pérdidas 2014: 135 millones de dólares en pérdidas  Manufactura 2015: 87 millones de dólares en pérdidas  2014: 104 millones de dólares en pérdidas Comercio 2015: 193 millones de dólares en pérdidas 2014: 165 millones de dólares en pérdidas

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Alemania es el país de la UE que compra más a Ecuador Por: Carolina Enríquez, Cristina Márquez y Steve Reyes

El sabor y el verde profundo del brócoli abrió el mercado europeo a la exportadora Ecofroz, que comenzó a enviar el producto congelado en 1996. Las instalaciones de esta empresa están en la zona Potreros Altos, en la parroquia Aloasí, en el sur de Pichincha. A 3 000 metros sobre el nivel del mar 900 personas trabajan para que el producto llegue a perchas de supermercados, restaurantes, hoteles de Alemania, Inglaterra, Bélgica, Holanda, etc. Ingresar al mercado europeo, a decir de Rodrigo Darquea, gerente general de la firma, fue un proceso que se “abrió naturalmente”, por la alta demanda del producto y la escasa competencia que existía hace un par de décadas. El primer comprador en la Unión Europa (UE) fue de Alemania, un país que se ha consolidado como el principal destino para los productos ecuatorianos desde el año pasado hasta la fecha. De enero a julio del 2016, las exportaciones a ese país sumaron USD 328 millones; es decir el 19,8% del total exportado a la UE. Hasta fines de la década de 1990, las exportaciones de Ecofroz se destinaron exclusivamente al mercado alemán. Ahora el 35% se coloca en la UE. Darquea considera que el acuerdo comercial con la UE permitirá mantenerse en el mercado e, incluso, lograr un crecimiento de, al menos, 3% en los próximos años. Para el próximo 17 de octubre está previsto que el Consejo Europeo trate y apruebe el convenio con Ecuador, pero todavía falta el visto bueno de los parlamentos de ambas partes, un trámite que debe lograrse hasta finales de año. Si eso no sucede, desde el 1 de enero del 2017 los productos ecuatorianos empezarán a pagar aranceles para ingresar al mercado europeo. El brócoli, por ejemplo, cancelará 14,9% por este concepto. Desde que se cosecha el brócoli hasta que parte en el barco con destino a Europa el proceso puede tomar 24 horas. El país exporta en total 60 000 toneladas al año (25 000 toneladas van a la UE). De esa cantidad 30% corresponde a lo que envía la empresa. Las firmas exportadoras de brócoli del país tienen sus plantaciones en las provincias de Cotopaxi y Pichincha. Una de ellas es la finca La Victoria, de la firma Pusuachi SA, donde los trabajadores cortan manualmente la flor de brócoli. Esta empresa, ubicada en Machachi, exporta desde hace 27 años y el 40% de su producción va a la UE. Una de las ventajas del Ecuador, dijo Rodrigo Gómez de la Torre, presidente de la Asociación de Productores de Frutas y Legumbres (Aprofel), es el proceso a mano de la recolección. “Permite que el producto vaya con mejor calidad (…) el sector genera 6 000 empleos directos a escala nacional”. La calidad es precisamente lo que atrae al comprador europeo. Así lo revelan los representantes de la exportadora de quinua Sumak Life, que llegó a la UE gracias a un comprador alemán que la contactó en la feria de productos orgánicos BioFact del 2007, en Alemania. La apertura del nuevo mercado marcó el crecimiento de Sumak Life. “No tuvimos problemas para hacer los contactos, no fue necesario enviar muestras y el viaje se realizó con el apoyo de ONG. Pero sí tuvimos que invertir para poder cumplir con todas las normas de calidad”, cuenta Lorena Caichug, responsable del área de comercialización y exportaciones. Para que la quinua de la empresa pudiera llegar a Alemania, las normas de revisión de los productos se volvieron más estrictas, se incrementaron las capacitaciones, la asesoría técnica y el seguimiento de los cultivos en los campos. Con el acuerdo comercial, la empresa prevé incrementar el volumen de exportación y recuperar la presencia que tenía en los últimos años. Debido a la crisis de los mercados internacionales este año solo envió 100 toneladas cuando hace cuatro años llegaban a 440. El 100% del producto de Sumak Life va a la UE, como materia prima (al granel) en presentaciones de 25 kilogramos. Por ahora, la empresa no tiene el dato exacto de cuánto les correspondería pagar por aranceles de no concretarse el acuerdo comercial. Para otros sectores, como el bananero, el no contar con un convenio con la UE ya ha tenido un impacto. La caja de banano ecuatoriano paga USD 0,54 más respecto a otros países que ya firmaron un tratado comercial con los europeos. Por eso, los compradores en la UE ya exigen al exportador local que ajuste los precios en las futuras ventas. “Mi principal cliente me está presionando para que el tratado se firme, de lo contrario comprará banano a un menor precio a otros países. De lograr un acuerdo podemos crecer un 20% ”, dijo Alfredo Montalvo, socio de Fruta Rica, quien fundó la empresa en el 2000 junto a Salomón Fadul, en Machala (El Oro). Montalvo era dueño de una bananera junto con otros socios, pero luego de que el fenómeno de El Niño arrasara con sus plantaciones, en 1998, quebró y le propuso a Fadul crear una exportadora. Para esta firma, a diferencia de las otras, ingresar a Europa les tomó meses. En el 2001 hizo su primer envío de 140 000 cajas de banano a Alemania. Ahora, el negocio con el cliente alemán sigue y el 90% de las exportaciones de Fruta Rica van a ese país; el resto llega a China y Lituania. A la semana produce cerca de 66 000 cajas de banano.

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Los grandes bancos son igual de peligrosos ahora que cuando quebró Lehman Brothers

Los profesores de la Universidad de Harvard, Lawrence H. Summers y Natasha Sarin, argumentan en un documento publicado por el think tank Brookings que los grandes bancos son a día de hoy igual de peligrosos que en 2008. Según estos economistas, los cambios en la regulación, aunque han sido positivos, no han servido para hacer a estas entidades más seguras y robustas antes los posibles shocks de lo que lo eran antes de la quiebra de Lehman Brothers.

Aunque se ha extendido la creencia de que las grandes entidades financieras son más seguras después de la última crisis, lo cierto es que los cambios en la regulación no han sido suficientemente fuertes “para compensar la pérdida de valor de estas firmas. Esto hace que los bancos sean vulnerables a futuros shocks. Como evidencia de esto se puede observar la caída del valor de mercado”.

Según el documento, este descenso del valor se puede “deber a varios factores, entre los que se incluyen los bajos tipos de interés, una curva de rentabilidad plana, restricciones regulatorias sobre la actividad bancaria, mayor competencia de la banca en la sombra y la incertidumbre sobre futuras acciones regulatorias”.

A pesar de todo, el paper concluye que esto no quiere decir que las medidas implementadas desde 2008 no hayan servido para nada, es más, sin esas disposiciones “la banca sería hoy mucho más frágil”.

“Hay que estar preocupado”

No obstante, “los indicadores de riesgo se encuentran en el mismo nivel que antes de la crisis. Esto, sin duda, es un motivo de preocupación por la probabilidad de que se puede producir una mayor pérdida del valor de mercado de estas instituciones en los próximos años. De hecho, el ratio valor de mercado sobre activos es actualmente inferior que antes de la crisis”.

Aunque en EEUU se realizan duras pruebas de estrés sobre los bancos (caída de la bolsa del 60% y una tasa de paro del 13%) y parece que los bancos logran superarlas con relativa facilidad, “creemos que en semejante escenario y ante la ausencia de apoyo público y nuevas ampliaciones de capital, las acciones podrían caer hasta valer cero”, según expresa el paper.

“Es tentador creer que la política puede compensar los retrasos en la movilización de capital, a través de grandes reservas de capital e imponiendo restricciones en la toma de riesgos, pero la experiencia sugiere que esto podría ser una ilusión. Por ello, es necesario dar más peso a los precios de mercado como indicadores del valor de los activos, imponiendo de forma automática la reparación del capital cuando los precios caigan”, concluye el informe.

 

Robin Hood, el sabio Por: Vicente Albornoz Guarderas

El pobre Robin Hood tiene una inmerecida mala fama. Por ahí dicen las malas lenguas que robaba a los ricos para entregarles a los pobres, pero eso no es verdad.
 Bueno, en realidad, es muy difícil hablar de “verdad” en un tema como este, con un personaje de fábula, que probablemente ni existió. Pero en cualquier caso, la versión más difundida de la leyenda es que no les robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Dice la leyenda que el señor Hood (Robin para los amigos), era un declarado enemigo del tristemente célebre Sheriff de Nottingham, un oscuro personaje que habría ocupado ese cargo durante la regencia del príncipe Juan, mientras que su medio hermano Ricardo Corazón de León participaba en la Tercera Cruzada, allá por el año 1190.
La leyenda, incluso en sus versiones más antiguas, describe este constante enfrentamiento entre el Sheriff y Robin. Aquí ya vale resaltar que Hood no se enfrentaba con “los ricos”, sino con “el gobierno”. Porque no se enfrentaba personalmente con el Sheriff, sino con su función de recaudador de impuestos. Y tampoco les robaba a los ricos, sino al recaudador de impuestos. Esto es clave. El enemigo de Robin Hood no eran los ricos sino el gobierno. Y robaba a la autoridad para devolverles lo pagado a los contribuyentes (que no necesariamente eran los más pobres).
 Si el señor Hood le robaba a la autoridad que recaudaba impuestos, es de suponerse que él consideraba que la presión tributaria en su tierra era demasiado alta.
Sin duda, él no habría usado esa terminología técnica, pero evidentemente sentía que a los ingleses de esa época les estaban cobrando demasiados impuestos, lo que podría explicarse por dos razones centrales. La primera explicación sería que los impuestos eran tan altos que ahogaban las iniciativas privadas, mientras que la segunda explicación estaría en que los recursos cobrados estaban siendo mal utilizados. Claro que también puede haber pensado que estaban ocurriendo ambas cosas (una carga excesiva y un mal uso de lo recaudado).
 Obviamente, estas cosas no sólo pasaban en las épocas de las cruzadas, sino que pueden ocurrir en cualquier momento de la historia en el que haya un gobierno que cobre impuestos y que luego gaste ese dinero. Y peor aún cuando los impuestos cobrados sirven para aumentar el bienestar de los gobernantes y no de los gobernados.
 Pero es importante quitarle al pobre Robin esa mala fama y ponerle en el lugar que merece: el de un activista contra la excesiva presión fiscal, claro que con métodos “extremos” (por decir lo menos). Y si bien sería absurdo copiar sus métodos, siempre será importante cuidar que el gobierno no cobre demasiados impuestos y gaste bien lo que tiene. Inspirados, ni más ni menos, en Robin Hood.

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Vecinos en paz Por: Vicente Albornoz Guarderas

Hacer la paz es difícil. Siempre será más fácil obedecer a los instintos más básicos y responder cada insulto con otro insulto, cada golpe con otro golpe y cada disparo con otro disparo. Pero parecería que los colombianos se atrevieron a ir en la dirección difícil y en los próximos meses podrían estar terminando el conflicto armado más antiguo de América Latina. Una negociación de este tipo siempre será controversial y sólo la historia nos dirá si en lo negociado se logró encontrar ese delicado balance que implica renunciar a la venganza, pero sin alejarse de la justicia. Pero el hecho final es que ya hay un acuerdo y todo indica que se firmará en septiembre para luego ser refrendado en una consulta popular en octubre. Y eso va a cambiar la historia. Y también las perspectivas económicas de Colombia y de la región. La economía colombiana ha demostrado un especial dinamismo en los últimos años, dinamismo que se explica sobre todo por la correcta política económica, pero al que también ha aportado la progresiva derrota de los diferentes grupos guerrilleros. Entre 2006 y 2016, se proyecta que la economía colombiana crecerá a una tasa promedio de 4,1% anual (frente al 3% del Ecuador), pero, sobre todo, los colombianos han sido más hábiles en sortear las crisis, porque en el 2009, cuando el Ecuador creció un pobre 0,6%, la economía colombiana tuvo un rescatable crecimiento de 1,7%, una tasa también baja, pero al menos superior al crecimiento poblacional, con lo que su PIB por habitante no cayó. Y mientras el año pasado la economía ecuatoriana se estancó y este año se contraerá, Colombia logró crecer a unas rescatables tasas de 3,1% y 2,5%. Y ahora, con la firma de la paz, mas vientos se pondrán a favor de Colombia, la producción tendrá menos restricciones y el Estado ya no tendrá que distraer recursos para defensa y seguridad. El 2015 la inversión extranjera directa (IED) en Colombia fue de 12.100 millones de dólares, lo cual, si bien cayó frente al 2014, fue unas 12 veces mayor que la IED que recibió el Ecuador. Si consideramos que el tema ‘inseguridad’ era uno de los que más frenaba a los inversionistas, es sensato suponer que la IED se disparará en Colombia. Y en la competencia a nivel internacional a la que estamos expuestos todos los países en desarrollo por atraer inversión extranjera, cada dólar que vaya a Colombia será un dólar que ya no podrá ir a los demás países. Alguna vez a nuestro país se lo llamó, con justicia, una “isla de paz”, porque nuestros vecinos estaban sumidos en unos crueles conflictos, al norte por el M-19, las FARC y el ELN, al sur por Sendero Luminoso y el MRTA. Esa paz nos convertía en un imán para empresas extranjeras que buscaban asentarse en la región. Hoy la cosa cambió.

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La Unión Europea dice que el país debe resolver tres temas ‘pronto’ Por: César Augusto Sosa y Carolina Enríquez

Las autoridades ecuatorianas realizarán esta semana un nuevo intento –tal vez el último- para que el acuerdo con la Unión Europea (UE) se concrete hasta fin de año. El vicepresidente Jorge Glas, que llegó ayer (11 de septiembre) al bloque, arranca hoy una serie de reuniones en la UE para acelerar el trámite de aprobación del tratado y que este empiece a regir en el 2017, caso contrario el costo para los exportadores ecuatorianos será millonario. El objetivo de las autoridades es que el Consejo de la UE defina el tratamiento y aprobación del acuerdo para el 20 de este mes en el Consejo de Asuntos Generales, y no el 21 de octubre como está previsto. La semana pasada, el ministro de Comercio Exterior, Juan Carlos Cassinelli, se anticipó y se entrevistó con representantes de Polonia, Lituania, Finlandia, Suecia y Dinamarca. Esta semana, junto con Glas, se reunirán con las más altas autoridades de Italia, España, Francia, Suiza y Bélgica. Casinnelli ha reconocido que hay una docena de temas pendientes por resolver, pero aseguró que la mayor parte ya se superó. “Ecuador ha resuelto nueve observaciones consideradas como irritantes por la Unión Europea”, indicó el viernes pasado, tras reunirse con el viceministro de Desarrollo Económico de Polonia, Radoslaw Domagalski. Para la UE, aún hay tres temas “claves” aún por resolverse, según Christoph Saurenbach, jefe de la Sección Comercial y Económica de la Delegación de la UE para Colombia y Ecuador. Las principales cuestiones pendientes son: primero, el sistema de cupos para la importación de autos; segundo, salvaguardias; y, tercero, la prohibición “arbitraria” para importar queso y mantequilla así como obstáculos a los productos agrícolas, dijo el funcionario europeo, vía correo. Para la UE, la fijación de cuotas de importación está prohibida por las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). “Y el acuerdo comercial -entre Ecuador y la UE- no contiene ninguna excepción”, anotó Saurenbach. “Esta es una preocupación clave para nosotros y nos gustaría tener la seguridad de que las barreras de importación de autos se eliminarán tan pronto como sea posible”, acotó. Según la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade), 11 marcas europeas envían autos al país. El gremio indicó hace tres meses que hasta el 2014 la participación de los autos europeos en el mercado local era del 12%. La cuota de importación de vehículos es una medida que está vigente desde el 2012. Para este año, el Gobierno fijó un cupo de USD 280 millones para la importación de estos bienes. Durante la negociación del acuerdo, la UE planteó a Ecuador que revise el tema y de, alguna forma, se generó un compromiso tácito para concretar el pedido, indicó semanas atrás Genaro Baldeón, director de la Aeade y exviceministro de Comercio Exterior. Al ser consultado sobre el tema, el Ministro de Comercio Exterior señaló el 25 de agosto pasado que el Gobierno ecuatoriano revisará “el impacto de cada tema” e indicó que las decisiones fueron tomadas “por una razón”. En el tema de sobretasas, en cambio, el Gobierno ecuatoriano ha sostenido que la medida se adoptó en el marco de las reglas de la OMC. Pero para Saurenbach “no existen razones para mantener este instrumento, ya que la balanza comercial de Ecuador ya no es negativa”. En efecto, la balanza comercial registró superávit entre marzo y julio pasados. El resultado es consecuencia de una fuerte reducción de las exportaciones y, al mismo tiempo, un derrumbe de las importaciones. Esto último producto de las sobretasas y de la relantización de la economía. Ecuador empezó a aplicar las salvaguardias en marzo del 2015 y se comprometió a desmontarlas en junio pasado. Sin embargo, antes de que finalice el plazo dijo que las mantendrá por un año más, situación que fue observada por la OMC. Aunque el tema fue discutido entre el organismo y las autoridades ecuatorianas en cuatro reuniones, la medida se ha mantenido. El jueves de esta semana Glas prevé reunirse con Juan Falconi Puig, representante del país ante el organismo de comercio. Finalmente, sobre los obstáculos a la importación de productos agrícolas, Saurenbach indicó: “Con el acuerdo insistiremos en un sistema fluido y transparente en cuanto a requerimientos de importación”. Y recordó que la UE permite al país enviar frutas y vegetales sin previa autorización. Glas tiene previsto reunirse hoy con el presidente italiano Sergio Matterella, entre otros. Según Saurenbach, también se espera una reunión del vicepresidente con Cecilia Malmström, comisionada de comercio de la UE en Bruselas. La cita está prevista para el viernes, según la Vicepresidencia. La Unión Europea destaca avances para sellar el acuerdo Cassinelli viaja a la UE este sábado por el acuerdo comercial Jorge Glas llegó a Roma como parte de su gira por la UE Ministro de Finanzas: subsidio está garantizado si no se firma hasta diciembre el acuerdo con la UE Punto de vista Es clave resolver lo pendiente Juan Falconí Morales, Experto en negociación En la coyuntura es fundamental lograr la entrada en vigencia del Acuerdo. El pago eventual de aranceles desde enero 2017 dificultaría esos flujos, más allá de los problemas que deben haberse generado ante la incertidumbre, entre los operadores privados. Hay, pero, un problema pendiente para que esa entrada en vigor se logre en los mejores plazos: el arreglo de los temas pendientes que la UE exige tomando como referencia los compromisos acordados al término de las negociaciones en 2014. El Ministro ha señalado que un 70% de esos asuntos se habría arreglado. Faltaría un segmento. No sé si la UE admitiría una entrada en vigor del Acuerdo aceptando que esos temas se pongan en orden en un plazo adicional.

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Perlas en cifras de empleo Por: Mauricio Pozo Crespo

Un país que no crece a ritmos adecuados o que decrece es imposible que muestre mejoras en las cifras de empleo. Si una economía registra un crecimiento económico sustentado básicamente en el gasto público, no va tampoco a resolver el problema del desempleo o subempleo o, las mejoras que produzca, no serán sostenibles. El caso ecuatoriano calza en estos comentarios, pues haber aumentado el gasto público en salarios del 4% del PIB el 2006 a casi el 10% del PIB el 2016, sin duda favorece las cifras de empleo, pues la contratación pública durante este gobierno representa alrededor de 3 puntos de la Población Económicamente Activa, PEA. Sin embargo, el rol del Estado no es reducir el desempleo, esa es función del sector privado, el mismo que si ve un entorno adecuado que genere confianza y una legislación moderna, participará contratando trabajadores y colaborando para que el desempleo y el subempleo se reduzcan. Si el gobierno es poco amigable con el sector privado, si el ambiente para el inversionista es incierto y hostil, si la estabilidad tributaria no existe, las opciones para que el sector privado participe activamente contratando trabajadores serán muy bajas. Con la misma metodología, midiendo de punta a punta entre el año 2000 y el 2006, el desempleo cayó en 1.27 puntos porcentuales, pues pasó de 10.3% de la PEA a 9.03% de la PEA. Desde el 2007 a junio del 2016, el desempleo bajo la nueva metodología crece del 5% de la PEA el 2007 al 5.3% de la PEA el 2016, es decir, 0.3% puntos porcentuales. Al interior de estos 2 períodos, hay obviamente aumentos y disminuciones pero lo de fondo es observar si se pudo o no reducir el desempleo durante cada período de análisis. En relación al subempleo, en los primeros años, desde el 2000 al 2006, este indicador cae 4.9 puntos porcentuales al pasar del 49.9% de la PEA al 45.04 de la PEA. Para el lapso del 2007 a junio del 2016, el subempleo pasa del 50.8% de la PEA al 53.3% de la PEA, esto es, sube 2.5 puntos porcentuales. Que no me digan que el subempleo a la última fecha es del 16.3%, escondiendo que han abierto nuevas definiciones como “Otro empleo no pleno” y “empleo no remunerado”. Todos estos conceptos suman un subempleo del 53.3% de la PEA. El Ministro de Relaciones Laborales dijo que durante este gobierno, la PEA ha aumentado y, por lo tanto, este régimen ha generado más empleo. Sería importante que se aclare esta perla, pues el que la PEA suba puede ser únicamente porque la población en edad de trabajar aumenta aunque nadie tenga trabajo, por lo que sostener lo mencionado es impresentable. Obviamente para eso están las tasas de ocupación, desocupación y desempleo, para no emitir esos “análisis”. Lo de fondo, considerando subsidios superiores algunos años equivalentes a 7% del PIB, con gigantesco empleo público, con el 85% de la plata recibida por el país desde el 2000, el gobierno sacó “F” en las cifras de empleo.
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S&P advierte que la bonanza económica del Brexit es un ‘espejismo’

La agencia Standard & Poors (S&P) ha puesto un freno a la supuesta bonanza económica post-Brexity ha advertido que los datos manejados hasta la fecha pueden ser “un espejismo”. La advertencia llega casi al mismo tiempo que las últimas estimaciones de la Cámara de Comercio de Británica (BCC), que estima que el crecimiento previsto para este año será del 1,8% (frente al 2,2% previsto) y que la economía crecerá tan sólo un 1% en el 2017 (frente a la proyección inicial de un 2,7% antes del referéndum).

Standard & Poors previene entre tanto contra cualquier “celebración” por parte de la clase política británica y de economistas como el propio ex gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King, que ha criticado como “catastrofistas y especulativas” las advertencia de su sucesor, Mark Carney, y ha calificado el Brexitcomo “la mejor oportunidad para reequilibrar nuestra economía”.

 

Según S&P, las noticias difundidas por la mayoría de los medios conservadores sobre el supuesto “boom” de agosto y la vuelta a la normalidad tras el impacto de la votación a favor del Brexit pueden considerarse “como prematuras o incluso como un espejismo”.

 

Estas noticias alentadoras no tienen repercusión en el panorama turbio que le espera a la economía del Reino Unido a la largo plazo“, advierte la economista de S&P Sophie Tahiri. “La incetidumbre en torno al futuro fuera de la UE y los riesgos económicos asociados, inclinados principalmente a la baja, se irán imponiendo gradualmente”.

 

Tahiri vaticina que el impacto se hará especialmente visible “en la inversión y al tiempo que los negocios empiecen a afrontar la nueva realidad del Brexit“. La economista apunta que los indicadores económicos viven hasta cierto punto de la realidad anterior al referéndum y se están beneficiando del limbo creado por la demora en invocar sugiere el artículo 50 que activará la salida automática de la UE y que acrecentará previsiblemente los temores en sectores como el financiero, que hasta ahora ha soportado relativamente el impacto.

 

La incertidumbre creada por las futuras negociaciones -y sobre todo las tensiones internas en el Gobierno británico sobre la conveniencia o no de seguir integrados en el mercado único aún después del Brexit– puede tener también un efecto en el consumo en los próximos meses, según advierte la Cámara de Comercio Británica en su primera evaluación tras el referéndum.

 

“Aunque de forma individual las empresas aseguran que hay buenas condiciones para el comercio, la impresión general es que puede haber una fuerte desaceleración del crecimiento“, aseguró Adam Marshall, director general de la BCC, que representa a más de 100.000 empresas británicas.

 

 

Qué cambia en Brasil y qué sigue igual tras la destitución de Dilma Rousseff

Tras más de ocho meses de proceso, 61 de los 81 senadores de Brasil votaron el miércoles a favor de destituir a Dilma Rousseff como presidenta.

La mayoría del Senado consideró que Rousseff violó normas fiscales, cometiendo“delitos de responsabilidad” al maquillar el déficit presupuestal, cargos que ella niega.

Rousseff, que fue suspendida de su cargo en mayo, no llegó a completar así la mitad de su segundo periodo como mandataria.

Quien lo hará en su lugar será la misma persona que la sustituyó en estos meses, Michel Temer. El ex vicepresidente ahora queda efectivo en la presidencia hasta las elecciones de 2018.

 

Pero el fin del impeachment o juicio político de Rousseff también abre una nueva etapa para Brasil tanto en lo político como económico a nivel local e internacional.

La pregunta es qué va a cambiar y qué seguirá igual en Brasil tras la destitución de Rousseff.

Lo que cambia

 

  1. El eje político y económico de Brasil

La asunción definitiva de Temer es un giro hacia la derecha luego de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), la organización de izquierda que Luiz Inácio Lula da Silva fundó y por el cual Rousseff era presidenta.

gobierno del PT.

Temer, en cambio, era la principal ficha del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia en 2010 y 2014.

“El programa político actual de Temer no es el mismo con el cual él y Dilma fueron elegidos. Es un programa de austeridad y muy conservador en términos económicos y financieros”, le dijo a BBC Mundo el politólogo y docente de la Universidad del Estado de Río de Janeiro Mauricio Santoro.

La agenda más liberal del nuevo gobierno incluye planes de privatización y concesiones en sectores como energía, transportes y comunicaciones, una reforma laboral y otra del sistema de jubilaciones y pensiones.

Estas últimas dos reformas han sido rechazadas por los sindicatos y Rousseff incluso llegó a acusar a Temer de querer suprimir derechos.

De acuerdo con Santoro, “es muy difícil pensar que este tipo de programas tendría éxito electoral en Brasil. El elector brasileño es mucho más nacionalista y desarrollista, incluso el más conservador“.

El PMDB es, por número de diputados y senadores, el partido más grande de Brasil. Pese a ello, no ha tenido candidato propio a la presidencia desde 1994.

 

  1. El mapa político de América Latina

Este giro de Brasil en la política interna se ve también reflejado en su política exterior, principalmente en su relación con América Latina, provocando un quiebre histórico para la región.

 

“Son casi 20 años de gobiernos progresistas en América del Sur”, había dicho a BBC Mundo Paulo Velasco, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, en mayo, cuando Rousseff fue suspendida.

 

La tendencia es que (los gobiernos) vuelvan a la derecha y centroderecha, (a ser) gobiernos más liberales. Y hay que ver cómo funciona eso”, agregó.

De hecho, el alejamiento de Temer con ese bloque progresista o posneoliberal de América Latina no se hizo esperar.

Los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela rechazaron la destitución de Rousseff, calificándola de “golpe parlamentario”.

Bolivia, Ecuador y Venezuela retiraron a sus embajadores de Brasil, mientras que este último hizo lo propio con sus representantes diplomáticos en estos tres países.

Venezuela incluso dio un paso más y anunció a través de su cancillería que congelaba sus “relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno”.

Mientras, Argentina y Chile mostraron su “respeto” a la decisión tomada por el Senado brasileño.

“No hay precedente de conflictos de este tipo”, le dijo a BBC Mundo el politólogo Mauricio Santoro, refiriéndose a la reacción de los países que quedan del conocido “eje bolivariano”.

“Y es una razón de preocupación importante para Brasil, por la importancia que tiene el mercado latinoamericano en la economía del país”, añadió.

  1. El enfoque del Mercosur

“La idea de Mercosur, la Unasur y todo esto va a cambiar sensiblemente”, le dijo a BBC Mundo Paulo Velasco, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, en mayo, cuando Rousseff fue suspendida.

Para Velasco, es casi seguro que el nuevo gobierno brasileño no dará “la misma importancia que los cancilleres de Lula y Dilma dieron a la idea del Mercosur y la Unasur”.

 

Por su parte, Joao Augusto de Castro Neves, experto en América Latina de la consultora política Eurasia Group, creé que estas organizaciones regionales “van a tener que dejar de ser politizadas y pasar a ser más pragmáticas, centrarse en lo económico”.

Por el momento, Venezuela ocupa la presidencia pro tempore de la unión aduanera sin el consenso de los socios.

Y es de prever que el anuncio de Caracas de congelar las relaciones con Brasilia tras la destitución de Rousseff no harán más que agravar el problema.

Para el politólogo Santoro es éste “el conflicto más fuerte” que enfrenta el nuevo gobierno brasileño, especialmente por su tensión con Venezuela.

“Es la pieza más importante de las relaciones brasileñas con América Latina”, concluyó el experto este jueves.

Lo que no cambia

 

  1. La impopularidad del presidente

“De hoy en adelante, las expectativas son mucho más altas para el gobierno”, declaró Michel Temer nada más asumir la tarea de gobernar Brasil tras el cese definitivo de Rousseff.

“Espero que en estos dos años y cuatro meses podamos hacer lo que hemos declarado: volver a poner a Brasil en el camino”.

Sin embargo, inicia esa tarea con una popularidad tan baja como la de Rousseff: un 71% de la población desaprobaba su gestión según una encuesta de julio del año pasado.

 

De hecho, sólo el 14% aprobó la actuación de Temer en una encuesta realizada en julio por Datafolha, uno de los principales institutos de encuestas del país y forma parte del Grupo Folha, al que pertenece también el diario de mayor circulación del país, el Folha de Sao Paulo.

Y las decisiones que tomó hasta el momento no le fueron de ayuda para mejorar esas cifras.

En su primera decisión ejecutiva en mayo, cuando aún era el presidente interino,nombró un gobierno sólo de hombres blancos para comandar un país de 200 millones de habitantes en el que más del 50% de la población se identifica como negros o mestizos.

Por ello, le achacaron estar desconectado de la sociedad.

“La situación que Temer enfrenta es difícil. Porque a la gente no le gustaba Dilma, estaba enojada con ellaPero tampoco quiere a Temer“, le dijo a BBC Mundo el politólogo Santoro.

“Lo que es más popular ahora en Brasil es la idea de tener elecciones anticipadas para presidente”.

 

  1. La mancha de corrupción en la clase gobernante

 

Aunque el juicio político a Rousseff no fue por corrupción, el que fuera su gobierno y el partido al que pertenece se ha visto salpicado por el enorme caso Petrobras.

 

Pero el relevo de Temer en la presidencia no ha supuesto un punto y aparteen ese tema.

 

Él mismo ha sido vinculado con un pedido de dinero ilícito en 2012, una acusación que Temer niega y que califica como “irresponsable, liviana, mentirosa y criminal”.

 

Además, desde que asumiera el cargo de presidente interino en mayo, tres ministros han tenido que dejar el cargo en medio del escándalo.

El último fue el titular de Turismo, Henrique Eduardo Alves, quien renunció al puesto en junio, tras ser acusado por un delator de ante los fiscales de haber cobrado casi US$450 mil en sobornos entre 2008 y 2014.

 

  1. La crisis económica en Brasil

Hace menos de cuatro años Brasil era declarada la sexta mayor economía mundial y su ministro de Hacienda del momento decía que antes de 2015 desbancaría a Francia del quinto puesto.

Pero la economía brasileña se estancó desde entonces.

en los siete primeros meses de este año las cuentas públicas brasileñas acumularon un déficit fiscal primario de 36.592 millones de reales (unos US$11.088,5 millones), el mayor para el periodo en la historia del país, informó este miércoles el Banco Central.

Asimismo, el déficit de las cuentas alcanzó en ese mismo periodo el récord de 250.000 millones de reales (unos US$75.757,5 millones), un valor equivalente al 7,05 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

El aumento del déficit y de la deuda pública a niveles históricos llevó a las agencias de calificación a reducir la nota de riesgo de Brasil este año en algunos escalones y a incluirlo entre los países que no ofrecen garantía para los inversores.

Por lo tanto, ganarse la confianza de los mercados será una de las principales tareas del gobierno de Temer, algo que enfrenta con optimismo.

“Con el final del periodo interino y el voto de más de 60 senadores (a favor de destituir a Rousseff), los inversionistas empezarán a traer empleo de nuevo”, dijo su jefe de gabinete, Eliseu Padilha.