Para crecer hay que bajar los impuestos Por: Iván Carrino

Imaginemos que estamos viendo una maratón. No se trata de una maratón convencional. Si bien el objetivo es llegar a la meta en el menor tiempo posible, la característica distintiva de esta competición es que los corredores van cargados de una pesada mochila. Cada competidor está asesorado por un entrenador, quien puede decirle en qué momento ir quitando cosas de esa mochila y, por tanto, reducir la carga a transportar.

En nuestra competencia, uno de los entrenadores le indicó al concursante que se liberara del peso tan pronto como le fuera posible. A los pocos segundos, el maratonista abandonó su mochila y comenzó a correr más rápido.

En la misma carrera, otro entrenador proponía una estrategia diferente. A los gritos, le decía al maratonista que sólo cuando corriera un poco más rápido, iba a permitirle sacarse de encima el peso de la mochila.

Si quedó claro el ejemplo, no hace falta pensar mucho para darse cuenta que, finalmente, el primer corredor fue quien ganó la carrera, mientras que el segundo quedó relegado, en un cómodo pero último lugar.

Puede que resulte extraño, pero nuestro Ministro de Hacienda tiene muchas similitudes con el segundo entrenador de nuestra historia. De gira por Europa para atraer inversiones, afirmó que le gustaría bajar los impuestos, pero que esto no será posible hasta que la economía “no crezca fuertemente”.

La afirmación no podría haber sido más desafortunada. Después de todo, los impuestos son como la mochila para nuestro maratonista. Representan una carga para la economía y, por tanto, son el obstáculo principal para que podamos crecer fuertemente.

Por otro lado, si para bajar impuestos fuera necesario que la economía crezca previamente, debería ser cierto lo contrario. Es decir, tendríamos que pensar en subir los impuestos cada vez que se entra en recesión, algo que no recomendaría ningún economista de ninguna escuela de pensamiento.

Ahora volviendo al tema de la relación entre los impuestos y el crecimiento, podemos observar lo que los expertos afirman sobre el tema. De acuerdo al análisis de la Tax Foundation, una ONG estadounidense dedicada a monitorear la carga impositiva de los países de la OCDE, existe una relación negativa entre la carga tributaria y el crecimiento económico. Según su último Índice de Competitividad Impositiva:

“Un sistema impositivo competitivo es aquél que limita los gravámenes sobre las empresas y las inversiones. En el mundo globalizado de hoy, el capital puede moverse con facilidad. Las empresas pueden elegir invertir en un gran número de países, buscando los mejores retornos. Eso implica que buscarán países donde las tasas impositivas sean más bajas, de manera de maximizar sus beneficios después del pago de impuestos. Si los impuestos en un país son muy elevados, la inversión se irá a otra parte, generando menor crecimiento económico.

Un código impositivo competitivo y neutral promueve el crecimiento económico sostenible y la inversión. Como resultado, esto lleva a más puestos de trabajo, mejores salaries, mayor recaudación tributaria y a una mayor calidad de vida”.

Según la ONG, los países con mejores sistemas impositivos en la OCDE son Estonia, Nueva Zelanda y Suiza. Argentina no es parte de la OCDE, pero podemos hacernos una idea de cuán pesada es la mochila tributaria si miramos el indicador de la Tasa Total de Impuestos que calcula el Banco Mundial. Según los últimos datos, el nuestro es el segundo país en el mundo que más impuestos le cobra a las empresas, llegando éstos a representar nada menos que el 137,4% de sus beneficios.

 

 

Si trasladáramos este análisis al corredor de la maratón, veríamos que el nuestro es el que tiene la segunda mochila más pesada de toda la competencia. Para colmo de males, nuestro entrenador nos dice que antes de reducir ese peso, tenemos que correr más rápido. Algo claramente imposible dado el colosal lastre.

El problema es el gasto

El problema de Prat-Gay, en realidad, pasa por otro lado. No es que no quiera reducir los impuestos porque necesita que crezca la economía. Es que no puede reducir los impuestos porque el kirchnerismo le ha dejado un déficit fiscal de proporciones gigantescas y bajar la carga tributaria, en este contexto, sólo incrementaría ese agujero.

A la postre, éste es el verdadero problema de la economía argentina: el elevado nivel de gasto público, que hace imposible reducir el peso de los impuestos sobre el sector privado sin incrementar aún más el déficit. En conclusión, es el gasto lo que hay que reducir en primer lugar, para luego poder dar lugar a una menor carga tributaria.

Pero los políticos raramente toman ese camino. En definitiva, se trata de la billetera personal –fondeada por los contribuyentes– que les sirve para hacer política y cosechar la máxima cantidad de votos en las elecciones. Y nadie va en contra de sus propios intereses.

Esperemos que esto cambie. De lo contrario, seguiremos ocupando los últimos lugares en la carrera del crecimiento económico y la prosperidad de la gente.

Este artículo fue originalmente publicado en Inversor Global (Argentina) el 2 de junio de 2016.

 

¿Qué quedó del ‘boom’? Por: Vicente Albornoz Guarderas

Nos quedó un país sin ahorros, endeudado, en recesión y aislado del mundo. Nos quedó un país dividido, donde -adicionalmente- es costoso producir. Y con medios de comunicación, sistemas de seguridad social y sistemas financieros debilitados. ¿Cómo llegamos a farrearnos el ‘boom’? Fácil: tuvimos muchísimo dinero, pero gastamos bastante más de lo que teníamos. Veamos, como ejemplo, lo que ocurrió en el año 2013, la última vez en que, durante todo el año, el precio del barril estuvo alto. En 2013, el Ecuador produjo 192 millones de barriles de petróleo. Los barriles que se exportaron lo hicieron a un precio de USD 96. Es decir, la producción de petróleo del 2013 tuvo un valor de 18 400 millones de dólares. De los 192 millones de barriles producidos, 140 se exportaron, al ya mencionado precio de USD 96. Así, las exportaciones petroleras fueron ese año de USD 13 412 millones, el récord absoluto en toda la historia del Ecuador. Según la información del Banco Central, de las exportaciones petroleras ya señaladas, una buena parte, USD 11 433 millones, fueron al Estado y representaron el 31% de los ingresos del sector público no financiero. Eso demuestra cuan enormes fueron los ingresos petroleros que recibió el Gobierno. Pero el sector público tenía otras importantes fuentes de ingresos: las tributarias fueron USD 13 668 millones (hasta ese momento, la recaudación más alta en la historia). Además, las empresas y trabajadores del país contribuimos a la seguridad social en USD 4,547 millones. Si a eso se suman otras fuentes menores, resulta que en total, el sector público tuvo ingresos por USD 37 260 millones, una cantidad de dinero astronómica, incluso para esa época de abundancia. Cantidad astronómica y también un récord, pues en toda la historia del Ecuador el sector público nunca había tenido tanto dinero a su disposición. Sin necesidad de ir muy lejos, en el año 2006, los ingresos del sector público habían sido casi la tercera parte que en el 2013 (obviamente ajustados por inflación). Pero hay que recordar que el sector público está controlado por una izquierda que sigue convencida que todo se soluciona con más gasto público, una izquierda que cree que el Estado administra mejor los recursos que los privados. Por eso, su gasto fue de USD 41 607 millones, o sea, USD 4 348 millones más que los ingresos. Y la diferencia entre ingresos y gastos es el déficit fiscal. Por eso, a pesar de los ingresos petroleros récord, de las recaudaciones tributarias récord, de las contribuciones a la seguridad social récord, también impusieron un récord de déficit fiscal. Y los déficits fiscales se cubren con deuda y en ese año la deuda pública creció en 4 298 millones. Repita eso por nueve años consecutivos y tendrá un ‘boom’ del cual quedó nada o casi nada. ​

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:http://www.elcomercio.com/opinion/vicentealbornoz-opinion-boom-economia-crisis.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

¿Cómo logró India convertirse en la nueva China de la economía mundial? RedacciónBBC Mundo

Si algo caracterizó a la economía china en años recientes fue su capacidad para crecer a ritmo vertiginoso.

Pues bien, ya es oficial: en 2015 otra megaeconomía asiática creció más rápido que la china.

En este caso la que se lleva la corona del crecimiento es India, que con sus 1.250 millones de habitantes es la democracia más numerosa del mundo.

Y, señalan los expertos, es precisamente su sistema político democrático el que puede estarle dando una ventaja frente a China.

Los datos oficiales de Nueva Delhi señalan que la economía creció a la extraordinaria tasa de 7,5% anual.

Mientras que China lo hizo a 6,9%.

No es la primera vez que pasa. Pero China llevaba 15 años de crecimiento aparentemente inigualable.

Desde 1999 no cedía ese lugar a India.

Destinos paralelos

Y son varias las cosas en las que se parecen.

Ambos países emergieron en la década de 1990 después de un largo periodo de estancamiento económico por cuenta de políticas de intervención del estado.

En el caso de China, implementadas por el gobierno comunista.

Y en el de India, por varias administraciones de corte socialista que llegaron al poder por la vía electoral.

Tanto en China como en India, la irrupción de políticas de libre mercado transformaron la economía y cambiaron la vida de cientos de millones de sus habitantes.

Pero hasta el momento era China el que recurrentemente llevaba la ventaja en la disputa económica entre las dos naciones más pobladas del planeta.

Una circunstancia que puede estar cambiando a medida que la economía china se desacelera.

¿Cifras cuestionables?

India se siente bien consigo misma.

El gobierno del primer ministro Narendra Modi asegura que el crecimiento acelerará en 2016 aún más, a 7,6%.

El mandatario ha estado viajando por el mundo, diciéndole a los empresarios que inviertan en India.

Aunque algunos dudan que la bonanza tenga realmente esas dimensiones.

“Ha habido mucho escepticismo acerca de los datos del PIB desde que el gobierno revisó la manera como lo calculaba hace un año”, advierte Yogita Limaye, corresponsal de la BBC en Bombay.

“Pero todos los economistas con los que he hablado aseguran que no hay duda que la economía de India se está expandiendo, convirtiéndola en un inusual foco de prosperidad entre las naciones emergentes”, agrega nuestra corresponsal.

El impacto de la democracia

Tan significativas como los paralelos son las diferencias en la estrategia económica de estos dos potentados.

China se convirtió, ante todo, en una gigantesca potencia manufacturera, construyendo todos los bienes de consumo que las naciones occidentales querían comprar.

Entre tanto, India se ha especializado en la exportación de servicios, particularmente en sectores como la informática, donde verdaderos ejércitos de programadores trabajan para firmas locales y extranjeras ayudando a redactar los códigos con los que operan muchas de las computadoras del mundo.

India encabeza hoy el mundo como el mayor receptor de inversión extranjera en empresas completamente nuevas. Y el Fondo Monetario Internacional dijo el año pasado que esperaba que en 2020, India continuara siendo la economía importante de mayor crecimiento en el mundo.

¿Y la fórmula? Irónicamente es la misma que antes decían que favorecía a China: las diferencias entre los sistemas políticos de ambos países.

Pues hace unos años se decía que el carácter autoritario del sistema político chino le daba al Estado la capacidad de movilizar con poca resistencia los enormes recursos que se necesitaban para construir las fábricas y las enormes obras de infraestructura características de ese país.

India, en cambio, es una democracia parlamentaria. Pero en esta nueva fase del crecimiento a la que están llegando estos países, en que se depende más del emprendimiento individual para la creación de empresas de alta tecnología, el sistema indio, con su apego al imperio de la ley y la democracia puede ofrecer mejores incentivos a los inversionistas privados.

De ahí que algunos piensen que es más probable que el “próximo Apple”, la empresa que revolucione la economía, aparezca en India antes que en China.

Tamaño

Pase lo que pase, y pese a que su economía esté creciendo más rápido, India todavía tiene un buen camino por remontar antes de igualar en tamaño a la economía china, la segunda en tamaño en el mundo después de Estados Unidos.

India en cambio ocupa apenas el décimo puesto, detrás de países como Italia, Brasil y Rusia.

Con un PIB de US$2.000 billones, su economía es cerca de cinco veces menor que la de China.

Pero la tendencia importa. Y en el largo plazo, puede que sea India el que pase a la historia como la gran locomotora del desarrollo mundial en las primeras décadas del siglo XXI.

Así es Monsanto, la compañía más controvertida del mundo

Monsanto, por la que Bayer acaba de hacer una oferta de compra valorada en 55.000 millones de euros, es una de las compañías más controvertidas en el universo corporativo global. Pocas empresas han sido objeto de tantas manifestaciones y eventos de protesta en diferentes rincones del planeta como este conglomerado agroquímico estadounidense. Es el mayor productor de semillas transgénicas del planeta, por delante de DuPont, y vende el popular herbicida Roundup. En los primeros seis meses de su ejercicio fiscal tuvo ingresos de 6.750 millones de dólares (6.023 millones de euros), que le aportaron un beneficio de 3.500 millones (3.123 millones de euros).

Los principales mercados de Monsanto son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá, además de la India, donde se concentran el grueso de las plantaciones genéticamente modificadas en todo el mundo. Por darle dimensión, la gran mayoría del maíz y de la soja que se consume en Norteamérica es transgénica. También el algodón, convertido ya en un monocultivo. Los otros grandes productores de semillas alteradas genéticamente son por cifra de negocio DuPont, Syngenta, Bayer, Dow Chemical y BASF. Es un negocio que está ahora en proceso de consolidación.

Su enorme tamaño y la combinación de productos destinado a un sector como la agricultura (y por tanto, la alimentación mundial) hacen que Monsanto sea una compañía más odiada incluso que las grandes petroleras, hasta el punto de generar movilizaciones de protesta como la que hace tres años tomaron las calles de medio centenar de países en todo el mundo. Este rechazo lo generan las tres letras clave: OGM. Son las siglas que identifican a los organismos genéticamente modificados. Estos productos empezaron a comercializarse hace dos décadas.

El material genético de las semillas que produce Monsanto ha sido alterado con técnica de ingeniería genética para hacerlos más resistentes a las plagas y las sequías. Se consigue así con la tecnología hacer algo que a la naturaleza llevaría miles de años completar. El temor es que el consumo de estos productos provoque desde reacciones alérgicas, problemas gastrointestinales hasta cáncer. Pero la misma semana en la que se conoció la propuesta de Bayer se publicó un informe que rechaza que los OGM sean peligrosos para la salud humana y animal.

Monsanto se defiende, además, en este debate destacando los beneficios de estas semillas para los agricultores porque con ellas pueden elevar el rendimiento de sus plantaciones, las hacen más resistentes antes las plagas y las protegen de enfermedades, además de las sequías y el calor más intenso. Pero la dependencia de los agricultores hacia los productos que desarrollan estas compañías también crece, porque están obligados a comprar nuevas partidas en cada cosecha.

Casi 40.000 millones de valor en Bolsa

Monsanto no es un nombre que crea recelo solo entre el público. Los dirigentes políticos en Estados Unidos y Europa llevan años debatiendo sobre los límites que deben tener en el mercado estas semillas genéticamente modificadas. Francia y Alemania, por ejemplo, las tiene completamente prohibidas. Esta controversia social y política podría afectar al examen de la operación por parte de los reguladores de la competencia, que ya tiene entre manos la fusión entre Dow y DuPont.

La multinacional con sede en St. Louis tenía una capitalización bursátil de 44.780 millones de dólares (39.961 millones de euros) al cierre de mercado el pasado viernes. Pese al impulso que le dio la oferta de Bayer durante las últimas, la apreciación era ya del 3% en el año, antes de concretarse. El clima de negocio en el sector agrícola es complejo y eso provocó que sus ventas cayeran un 16%, mientras que las ganancias netas lo hicieron un 23%.

Sin embargo, sus ejecutivos indicaron en la conferencia con analistas tras presentar las cuentas que ya están desarrollando variedades de semillas que permitirán reavivar su crecimiento en el futuro. Esta división le genera el grueso de las ventas: 5.220 millones de dólares en el semestre (4.656 millones de euros). Los 1.530 millones de dólares restantes son los productos destinados a mejorar la productividad en la agricultura, lo que incluye los productos químicos contras las plagas.

Los activistas se ponen en guardia

La reacción a la operación anunciada por Bayer fue rotunda entre los activistas, hasta el punto de que la califican como “un matrimonio forjado en el infierno”. Les horroriza la eventualidad de ver a la farmacéutica alemana haciéndose con el control de la agroquímica estadounidense y el efecto que eso pueda tener en la cadena alimentaria. “Es mala también para los agricultores a largo plazo y para el medioambiente”, advierten desde la organización US Right to Know.

El temor de los más críticos con la fusión es que la combinación de Bayer y Monsanto permita a la nueva compañía imponer con sus semillas transgénicas un monocultivo que acabe con la diversidad. Esas semillas, a su vez, producen plantas que son inmunes a los herbicidas y pesticidas que comercializan, lo que puede llevar a los agricultores a usar productos aún más tóxicos para proteger sus cosechas. Según indican desde Greenpeace, la fusión amenaza el futuro de una agricultura sostenible.

Los países ricos le dan la espalda a los pobres

Como resultado de los conflictos armados en Medio Oriente, el norte de África y el sur de Asia, el mundo presencia el mayor éxodo de refugiados de las últimas generaciones. Pero quizá sea incorrecto utilizar el verbo “presenciar”.

Muchos líderes del mundo, incluidos quienes gobiernan la mayoría de los países más ricos, han decidido mirar hacia otro lado. Están más interesados en construir muros para proteger a sus países de los efectos del conflicto que en invertir para mantener la estabilidad y la paz.

Esta decisión de ignorar la situación se hizo evidente durante la inauguración de la Cumbre Humanitaria Mundial (el pasado 23 de mayo), convocada para decidir cómo resolver las necesidades de las personas más vulnerables del mundo.

La mayoría de los jefes de Estado de los países más ricos, incluido Estados Unidos, no se tomaron la molestia de asistir. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, subrayó que su ausencia era una decepción.

“Es lamentable que algunos líderes del mundo no hayan podido estar aquí, en especial los de los países del G7”, declaró en una conferencia de prensa. “Hemos alcanzado un nivel de sufrimiento humano que no se veía desde la fundación de Naciones Unidas”, agregó.

Incluso si fuera posible terminar algunas de las guerras, tan solo resolver sus ramificaciones requeriría miles de millones de dólares y tomaría varias décadas. Este reto se complica todavía más porque las personas que se han visto obligadas a desplazarse debido al cambio climático y los desastres naturales tienen otras necesidades.

“En la actualidad, todavía no contamos con un sistema funcional de ayuda humanitaria”, señaló la titular de la Cancillería alemana Angela Merkel, la única jefa de Estado de los países miembros del G7 que asistió a la conferencia celebrada en Estambul. “Muchas veces se ofrece ayuda, pero el dinero no llega a los lugares donde más se necesita”.

La comunidad internacional gasta unos 25.000 millones de dólares al año en ayuda humanitaria. Parece mucho dinero pero en realidad son 15.000 millones menos de lo que necesitan las agencias de ayuda para realizar su trabajo.

Entre los organismos que más ajustes y modernización necesitan se encuentra el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que administra el proceso para reubicar a los refugiados y desde hace años recibe fondos insuficientes.

Esta situación ha obligado a millones de personas a poner su suerte en manos de traficantes sin escrúpulos y embarcarse en peligrosos viajes con la esperanza de empezar una nueva vida. Según ACNUR, más de 59,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar su lugar de origen, de las cuales unos 19,5 millones son refugiados.

Los médicos siguen realizando un trabajo heroico en las zonas de guerra aunque sufren ataques frecuentes, que en algunas ocasiones son deliberados. Médicos Sin Fronteras, organización que opera hospitales en campos de batalla, boicoteó la reunión pues considera que solo proponía un puñado de buenas intenciones para intentar ocultar una situación vergonzosa.

La ayuda humanitaria, incluidos los alimentos y medicamentos básicos, muchas veces llega demasiado tarde a las comunidades necesitadas, si es que llega. En consecuencia, muchas personas mueren a diario de desnutrición y por falta de asistencia médica básica.

Incluso en partes del mundo que, en comparación, gozan de cierta estabilidad es común que se vea con desdén a las instituciones que investigan abusos de los derechos humanos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que investiga abusos en América Latina, anunció recientemente que pronto tendrá que despedir a su personal debido a que sufre una escasez crónica de presupuesto.

Los organizadores de la cumbre convocaron a los líderes a aplicar más acciones para evitar la guerra, hacer valer las normas en materia de derechos humanos y distribuir de manera más equitativa la carga que implica reubicar a los refugiados.

Todos estos objetivos tienen aspiraciones nobles, pero si los líderes mundiales no se comprometen a actuar, es poco probable que se hagan realidad.

Fortificar las barreras y hacer más estrictos los controles migratorios pueden ser propuestas políticas oportunas para mantener al margen la oleada de sufrimiento y desesperación. Pero solo aumentarán el costo a largo plazo del tratamiento de las distintas crisis que cada año entran en metástasis.

 

Economía de Ecuador caerá 4,5% este 2016, según el FMI

Las economías de América Latina y el Caribe mantendrán su crecimiento negativo por segundo año consecutivo al contraerse medio punto porcentual en 2016, dijo este martes el Fondo Monetario Internacional al ajustar a la baja el pronóstico que había emitido en enero.

La economía de Ecuador, que caerá 4,5% este año y 4,3% el próximo, afrontará un panorama complicado porque dependerá de la disponibilidad de financiamiento externo y sufrirá pérdida de competitividad por la revaluación del dólar.

Informe del FMI

Para 2016, el FMI rebajó 0,2% a su pronóstico de crecimiento regional, 0,2% al crecimiento de México y redujo en 0,3% la expectativa de Brasil, cuya recesión terminó superando las expectativas previas.

La región -que el año próximo podría retomar la senda del crecimiento a una tasa de 1,5%- quedará así muy por debajo del 3,2% de expansión prevista para la economía mundial en 2016.

El Fondo rebajó en dos décimas de punto la expectativa de crecimiento globalrespecto a su proyección de enero.

El FMI pronosticó también que la caída de los precios petroleros se ubicará este año 32%, tras el desplome del 47% experimentado en 2015.

Lideran inflación

El declive latinoamericano estará encabezado por Brasil, que mantendrá este año el crecimiento negativo de -3,8% que registró en 2015 para posiblemente alcanzar crecimiento cero el próximo año.

El organismo multilateral espera que la incertidumbre política continúe dificultando al gobierno del gigante sudamericano formular y ejecutar políticas económicas.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff enfrenta un proceso de juicio político en el Congreso por acusaciones de malversación de fondos.

Venezuela permanecerá en una profunda recesión este año, en el que caerá 8% y 4,5% en 2017 tras contraerse 5,7% en 2015.

El FMI dijo que la nación caribeña seguirá sumida en incertidumbre política a medida que la caída de los precios petroleros profundiza desequilibrios macroeconómicos preexistentes, por lo cual la inflación será cercana al 500% en 2016 y al 1.600% en 2017.

La tasa inflacionaria promedio de la región está prevista en 5,7% este año y 4,3% el próximo.

Después de Venezuela y sin incluir a Argentina, que actualmente reformula sus estadísticas con asesoría del FMI, la tasa inflacionaria más alta en 2016 será el 9,4% en Uruguay, seguido de Brasil (8,7 y Colombia (7,3%).

Contracción económica

Argentina se contraerá un punto este año para crecer 2,8% en 2017, cuando la inflación podría ubicarse en 20%.

Perú crecerá este año 3,7%, seguido de Bolivia con 3,8%, Paraguay con 2,9%, Colombia un 2,5%, Chile con 1,5% y Uruguay un 1,4%.

En cambio, Mesoamérica y el Caribe se beneficiarán del petróleo barato y la recuperación estadounidense, que este año mantendrá su tasa de crecimiento del 1,9%.

De hecho, México crecerá 2,4% este año y 2,6% el próximo, gracias también a una robusta demanda interna del sector privado.

Los siete países centroamericanos crecerán en promedio 4,3% este año y el próximo, mientras que República Dominicana y otras 11 islas caribeñas lo harán a 3,5%. (I)

La mano invisible en los mercados Por: DIEGO PARRILLA

El economista británico Adam Smith acuñó el concepto de mano invisible en el siglo XVIII para describir el fenómeno natural auto-regulador del libre mercado. Un proceso en el que la competencia juega un papel primordial en busca de la eficiencia y equidad en el uso de los recursos y el producto de la actividad económica.

En nuestro libro ‘La Madre de Todas las Batallas’, Daniel Lacalle y yo recurrimos ala metáfora de la mano visible para ilustrar el impacto de la regulación y de la intervención de los gobiernos en los diversos mercados. Un concepto clave en el comportamiento y la dinámica del mercado de la energía, pero también de gran aplicación e importancia para los mercados globales.

En nuestra opinión, el objetivo de la mano visible debe ser el de potenciar el mercado libre, y no entorpecerlo. Existen muchos ejemplos de políticas bien diseñadas e implementadas que han reforzado los aspectos positivos del mercado libre, de forma parecida a las reglas de la circulación, las señales de tráfico o los límites de velocidad, que buscan tránsito libre a la vez que eficiente y seguro.

El problema surge cuando el diseño y/o implementación son deficientes. Y/o cuando se enredan con objetivos políticos a corto plazo que pretenden imponerse a las fuerzas del mercado. Como dijo en su día el antiguo secretario de Estado estadounidense Larry Summers, “las políticas que intentan frustrar la acción de las fuerzas del mercado raramente funcionan, y por lo general son víctimas de la ley de las consecuencias involuntarias”.

La mano visible puede tomar muchas formas. Una de ellas es la política monetaria, es decir, el proceso por el cual la autoridad monetaria de un país controla la oferta y la disponibilidad del dinero con el propósito de mantener la estabilidad y el crecimiento económico.

Las políticas monetarias sin límites, como Quantitative Easing (Expansión Cuantitativa, se trata de un programa de estímulo cuyo elemento principal es la compra de deuda pública por un banco central a modo de inversión) a gran escala y la imposición de tipos de interés negativos, en mi opinión, buscan imponerse a las fuerzas y a la mano invisible del mercado. La distorsión del precio de la deuda soberana es evidente e indiscutible, con rentabilidades negativas a largo plazo en Europa y Japón que nada tienen que ver con la solvencia o los fundamentales de los respectivos gobiernos.

La distorsión en los mercados es contagiosa y ha incentivado -o más bien, forzado- a los inversores y ahorradores a tomar más riesgo. Por ejemplo, extendiendo la duración de sus préstamos; reduciendo la calidad crediticia de sus contrapartidas; financiando posiciones de riesgo en divisas con tipos de interés artificialmente bajos; invirtiendo en divisas y mercados emergentes con tipos de interés elevados; o invirtiendo en renta variable en busca de ganancias de capital y/o de dividendos. Se trata de un aumento generalizado del riesgo y de la especulación, que contribuye a la creación de burbujas.

La narrativa de los gobiernos y bancos centrales ha sido una pieza clave de la mano visible. Durante los últimos años, las medidas palabras de Janet Yellen(FED), Mario Draghi (BCE) o Harukiko Kuroda (Banco de Japón) -los gobernadores de los principales bancos centrales del mundo- han movido los mercados financieros en la dirección que se les convenía en cada momento. La combinación de medidas cualitativas y cuantitativas se ha visto reforzada con flujos especulativos y ha convertido a los bancos centrales en todopoderosas apisonadoras monetarias que aplastaban a todos los que osaban apostar contra ellos.

Pero las cosas parecen estar cambiando. Por lo menos en Japón, uno de los líderes en políticas monetarias sin límites, donde la narrativa del Banco Central nipón parece haber perdido parte de su poder. La imposición de tipos de interés negativos en enero fue un tiro por la culata, y por primera vez en mucho tiempo vez los inversores que apostaban contra Kuroda y Abenomics (las medidas del primer ministro Shinzo Abe de estimulo económico, monetario y de reformas estructurales se han visto recompensados, y en gran medida. La confrontación entre la mano invisible, los fundamentales, la mano visible y los flujos especulativos han contribuido a la volatilidad y a la preocupante pérdida de confianza y liquidez en los mercados, como analizo en el artículo ‘Abenomics y el Helicóptero Monetario’.

En Europa, Estados Unidos y China, la narrativa sigue siendo muy poderosa, pero los inversores son cada vez más cautos y conscientes de sus límites. La ley de los beneficios menguantes (Law of diminishing returns) de las políticas monetarias y el enorme peligro de una pérdida generalizada de confianza hace pensar que el próximo paso sea una expansión fiscal por parte de los gobiernos. Un nuevo ejemplo de mano visible que, lejos de proporcionar crecimiento sostenible y estabilidad financiera, puede ser una fuente de riesgo e inestabilidad a largo plazo.

La bola de nieve monetaria y fiscal sigue creciendo, empujada por la mano visible de los bancos centrales y los gobiernos, con tipos de interés artificialmente bajos, niveles de deuda soberana elevados e imposibles de financiar a niveles actuales sin las compras de los bancos centrales.

A ello hay que sumar valoraciones de activos financieros notablemente infladas y un latente problema de desigualdad que está contribuyendo a la inestabilidad y parálisis política global y que dificulta la implementación de las necesarias reformas estructurales. Una problemática de difícil solución que, utilizando la metáfora de Mohamed El-Erian (economista jefe del grupo financiero Allianz), puede ser determinante ante el ‘cruce en T’ al que se avecina la economía mundial, por lo que recomiendo prudencia en los mercados.

Diego Parrillaes analista y gestor de fondos de materias primas y macroeconomía, y coautor de ‘La madre de todas las batallas’ y ‘The Energy World is Flat’ junto a Daniel Lacalle

 

En busca de la rentabilidad Por: MANUEL ARROYO Director de estrategia de J.P. Morgan

Este 2016 está siendo un año cargado de dificultades para los inversores, con un aumento de la volatilidad en los mercados y bajas rentabilidades. Los mercados se han visto afectados por la preocupación en torno al crecimiento mundial y por las fuertes fluctuaciones de los precios del petróleo, unidos a la incipiente inquietud que generan las medidas de los bancos centrales.

Creemos que la recesión no es inminente a ninguno de los lados del Atlántico, pero no cabe duda de que el riesgo es ahora mayor que hace un año y vigilaremos de cerca los indicadores de consumo para asegurarnos de que la reciente debilitación de la actividad no conduzca a algo más grave. Los bancos centrales, por su parte, acudieron una vez más al rescate en el primer trimestre y las diversas medidas del BCE contribuyeron a bajar los tipos de interés y a convencer de que aún tienen balas en la recámara. Sin embargo, los analistas están volviendo a revisar a la baja sus estimaciones de crecimiento para 2016, a pesar de que se cumplen ya más de seis años de extraordinario estímulo monetario. Y los gobiernos y los inversores se están viendo obligados a admitir que existen cuestiones más profundas que obstaculizan el crecimiento mundial y la inversión, y que los bancos centrales no pueden resolver por sí solos.

En un mundo en el que las tires de la renta fija de los países desarrollados se mantienen en niveles increíblemente bajos, la renta variable ya no resulta barata y el crecimiento mundial sigue siendo mediocre, es posible que los inversores ya no sepan dónde acudir. La renta variable continúa ofreciendo una alternativa atractiva a los bonos, dado que su rentabilidad media por dividendos es superior a las de la deuda pública a 10 años, aunque su potencial alcista ya no es tan elevado como antes.

Por otro lado, el estar invertido en una cartera mixta estándar ha recompensado con creces a los inversores en los años posteriores a la crisis financiera, ya que les ha permitido obtener rentabilidades positivas y también protegerse de turbulencias del mercado. Sin embargo, las evidencias sugieren que es poco probable que la beta tradicional del mercado proporcione la rentabilidad deseada en el futuro, lo que intensificará la búsqueda de fuentes de rentabilidad.

Si tenemos en cuenta los tres objetivos de inversión clásicos -rentabilidad, generación de rentas y gestión del riesgo-, el actual entorno supone un desafío. Inevitablemente, los inversores accederán a activos más rentables en busca de rentas, lo que puede comportar un mayor nivel de riesgo. En este contexto, las estrategias de inversión alternativa, que son aquellas que buscan rentabilidades positivas en cualquier entorno de mercado centrándose en activos no tradicionales (como lo son las acciones o bonos), resultan sumamente atractivas.

 

Por qué Austria es el país de Europa en el que más ha avanzado la extrema derecha

No ganó, pero casi. Muchos en Austria y Europa respiraron al ver que Norbert Hofer salió derrotado este domingo de las elecciones a presidente del país.

“Es un alivio ver que los austriacos rechazan el populismo y el extremismo. Todos en Europa deben sacar lecciones de esto”, escribió en Twitter el primer ministro francés, Manuel Valls.

 

La preocupación de Valls, sin embargo, continúa. Porque aproximadamente la mitad de los austriacos que fueron a las urnas (49,7%) no rechazaron el populismo y extremismo que el jefe del gobierno francés les reprocha a Hofer y a su Partido de la Libertad.

De ganar, Hofer hubiera sido el primer jefe de Estado europeo de la extrema derecha.

Pese a no vencer y a que el cargo de presidente no es tan relevante en Austria como el de canciller, que actúa como jefe de gobierno, lo sucedido en el céntrico país europeo es una muestra más del auge de la derecha radical en el Viejo Continente.

Pero, ¿por qué Austria es el país en el que más lejos de momento ha llegado la extrema derecha?

Inmigración y desilusión

Como en otras partes de Europa, los partidos contrarios a la llegada de inmigrantes, al avance del islam en el continente y la cesión de soberanía en favor de la Unión Europea están encontrando una buena base de apoyo.

A eso se suma la desilusión con el “establishment” político tradicional, algo que también está sucediendo en Estados Unidos.el

Ello se reflejó en el hundimiento del centro-izquierda y centro-derecha tradicionales, que desde la Segunda Guerra Mundial siempre se habían repartido la presidencia en Austria.

“En Austria, los gobiernos europeos pueden ver un espejo de su propio futuro. Las tensiones sociales están aumentando”, se lee en un editorial sobre el auge de la extrema derecha europea.

Ese editorial, sin embargo, no fue escrito en los últimos días.

El periodista trotskista Peter Schwarz lo escribió hace 16 años, en febrero de 2000, cuando el Partido de la Libertad, al que pertenece Hofer, fue parte de una coalición de gobierno por primera vez.

Para ese entonces, el carismático y controversial líder del partido, Joerg Haider, ya había sido objeto de condena tanto a nivel nacional como internacional por elogiar al cuerpo de combate de las SS de Adolf Hitler, por sus posiciones antiinmigrantes y por su euroescepticismo.

La historia se repite

Katya Adler, entonces corresponsal de la BBC en Viena, recuerda que asistió a la marcha en contra de Haider en la que participaron al grito de “¡Nunca más!” decenas de miles de personas en la Heldenplatz.

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En ese entonces, Europa estaba consternada por la inclusión en el gobierno austriaco del Partido de la Libertad. Por primera vez en la historia de la Unión Europea, todos los otros miembros del bloque decidieron sancionar a uno de los suyos. Se congelaron las relaciones diplomáticas con Viena. Austria estuvo 6 meses condenada al ostracismo.

Ahora, 16 años después, de nuevo el Partido de la Libertad vuelve a ser protagonista político del país.

Pero muchos creen que Hofer, bajo su buena oratoria y su imagen amable, es mucho más radical que Haider, quien se vio obligado a moderar posiciones.

En 2011, por ejemplo, Hofer fue el encargado de renovar el manifiesto del Partido de la Libertad. En él reintrodujo un “compromiso con el pueblo alemán”. Usó el término Volksgemeinschaft (comunidad), que recuerda fuertemente a la retórica nazi.

Aunque no pone en duda que Austria es un país soberano, Hofer muestra orgulloso su pertenencia a la fraternidad estudiantil nacionalista Marko-Germania, que defiende la “comunidad cultural alemana” y cuyo eslogan es “Honor, Libertad, Patria”.

16 años, la llegada del Partido de la Libertad al gobierno generó protestas en Austria.

Además, Hofer y su partido han asumido como emblema la flor de maíz, la brunonia azul, que también sirvió como símbolo al nazismo alemán en los años 30 del siglo pasado.

Su discurso llegó a la población gracias a la intranquilidad generada por el número récord de solicitantes de asilo, como en el resto de países vecinos ante la llegada de inmigrantes sirios.

Hofer, amante de las armas y que a sus 45 años se presentó como un hombre cercano, logró sobre todo el apoyo de los sectores menos educados. También supo moderar sus posturas para atraer a los votantes de centro más desencantados.

El nuevo rumbo en Brasil preocupa a gobierno de Rafael Correa Por: Adriana Noboa

Lo que sucede con el gigante sudamericano les interesa a todos, por su importancia económica, política y geográfica. La crisis política en Brasil, con la remoción temporal de la presidenta Dilma Rousseff, activó las alarmas en varios países de la tendencia de izquierda en la región. Y el llamado de Ecuador a consultas a su embajador en Brasilia, Horacio Sevilla, ha generado distintas interpretaciones. El miércoles 18 de mayo, el canciller Guillaume Long se reunió con Sevilla, en Quito. Además, está prevista una cita con el presidente Rafael Correa. Según Long, solo se busca que el Embajador explique lo que sucede en el vecino país. El excanciller Marcelo Fernández de Córdoba aclara que la figura de llamado a consultas es una práctica diplomática normal, a través de la cual el Presidente o Ministro de Relaciones Exteriores de un país recibe detalles de una determinada situación. Pero agrega que en esta época no es necesario ya que el avance de las comunicaciones brinda un canal directo e inmediato, como son las videollamadas. Claro que, en este caso, coincide con el cambio de Gobierno en Brasil, ahora bajo el mandato interino del vicepresidente Michel Temer. Según Fernández de Córdoba, podría deberse a una decisión anterior de cambiar de sede a Sevilla. Y bajo las actuales circunstancias convendría poner a un nuevo embajador en Brasilia, “alguien más neutro”. Para Hernán Salgado, expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, constitucionalista y especialista político, esa llamada es una mala señal, “una muestra de hostilidad hacia Brasil”, con el que deberíamos tener buenas relaciones dada su importancia regional y mundial. Ecuador se sumó el 12 de este mes a las críticas de Venezuela, Cuba, El Salvador, Bolivia y Nicaragua contra lo que sucede en Brasil. El Gobierno emitió un comunicado expresando su “profunda preocupación por los acontecimientos políticos” y su respaldo al gobierno de Rousseff. El día anterior Long ya había tomado una posición. Desde Bogotá apeló a la estabilidad democrática, al respeto a la institucionalidad y constitucionalidad. A ojos del oficialismo se trata de un intento de golpe de Estado blando en contra de la presidenta Rousseff. Para el asambleísta Diego Salgado, de Creo y miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales, el llamado a consultas es una demostración de que Long olvida que representa al Estado y no al movimiento oficialista. Además, dice que “hay temor de que la infraestructura ideológica se debilite” en la región. Para Dora Aguirre, legisladora por Alianza País y vicepresidenta de la misma Comisión, sí tiene sentido. Sostiene que la decisión del Congreso brasileño es un atentado contra la democracia, para responder a demandas de los sectores de oposición radical. Y agrega que es preocupante que la derecha extrema se esté rearmando para tener el control económico y político. Hernán Salgado ve lo contrario. Para él, todo el proceso se llevó legalmente y explica que al ser un juicio político es evidente que obedece a intereses de esa índole, caso contrario debería ser tratado en los juzgados. Advierte que llamarlo golpe de Estado sí evidencia un sesgo político. La importancia de Brasil, por su tamaño geográfico, poblacional y económico, es determinante para la política regional. Por esto Fernández de Córdoba indica que el cambio de perfil de los presidentes en la región debilitará a Unasur y a la Alba. Y el socialismo del siglo XXI no tendría cabida. Y menciona otra posible razón de la preocupación: las compañías brasileñas que han trabajado o trabajan en el país, como Odebrecht y Petrobras. Odebretcht está inmersa en las denuncias de corrupción que se están destapando y no se sabe si podrían tener eco acá. Hernán Salgado y Diego Salgado coinciden en que, así como el Gobierno pide que se respete la soberanía nacional cuando otros países se pronuncian sobre los asuntos internos, también deben respetar la soberanía de Brasil. El nuevo canciller brasileño, José Serra, advirtió que no dudará en subir el tono para responder las críticas al proceso que se lleva en su país.
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